Tiempo.
Lo sé, últimamente sólo me quejo, pero es que estoy así de choffff.
Siento que no llego a las cosas, es más, me dan igual tanto si se hacen como si no.
Si llego o no, si están o no están, si subo o bajo, pero es que ya no llego a más, ya no doy más de mi porque ya casi no hay más de mi.
No sólo necesito descansar físicamente, sino de hablar, pensar por 4 personas, que todo esté a tiempo; necesito que mi mente se quede en blanco, pero aunque nunca lo he conseguido, al menos necesito pensar en el menor de cosas posibles.
Necesito que me entretengan, que me lleven, que me dirijan, que piensen por mi, ya no puedo más, después de la última me he quedado sin energía.
Exacto eso es, me he quedado vacía, exprimida, no sin ánimos sino que funciono por inercia.
Lo siento mucho por Iván y él lo sabe, pero también sabe que si estoy así es porque he sobrepasado de largo mi límite y porque soy una ansias y me faltan 3 semanitas para pillar vacaciones.
Necesito un día sin hacer absolutamente nada, pero ¿cómo se hace eso?, en serio no sé hacer nada, siempre hago algo porque sino me da la impresión de que pierdo el tiempo y ya volvemos a empezar.

Contraejemplo dijo
El diagnóstico es claro: necesitas unas vacaciones.
Pero vacaciones de verdad, de las de hotel y restaurante. Y lejos de casa, muy lejos. Para no hacer nada, para no poder hacer nada. Para no encontrarte con nadie conocido. Para que el móvil casi no tenga cobertura.
¡Aguanta mientras llegan!
2 Noviembre 2005 | 10:34 PM