Qué difícil es
Qué difícil es escoger, qué difícil es decir que sí o que no.
Es complicado no poder hacer cosas por tus obligaciones, pero más complicado es hacerlas porque son tantas las cosas que querrías hacer y tan poco el tiempo para disfrutarlas, que haga lo que haga, seguro que perjudico a alguien.
Seguro que si puedo escaparme un par de horillas, puedo sin quererlo, hacer que se sientan mal terceras personas por no poder estar con ellas.
Pero estoy cansada de pedir perdón por todo, estoy cansada de hacer cosas ó dejar de hacerlas y pedir perdón por todo, por haberlas hecho o por no poder haberlas hecho.
Estoy cansada de pedir un perdón que justifique mis movimientos o la falta de ellos.
Estoy cansada de pedir perdón por hacer lo que me gusta, por realizar los quehaceres que me absorve todo el poco tiempo que me queda.
Estoy cansada, simplemente, de ir excusándome día tras día, por no poder, por poder, de hacer, por no hacer, por ir, por quedarme, por estar, por no estar, por quedarme en casa o por salir.
Quiero dar las gracias a la gente que me entiende y me apoya, gracias por no juzgar, gracias por ser parte de esta vida tan movida que todos llevamos y que poco a poco, nos hace más impacientes.
Gracias a Iván, gracias Tetes, gracias Viet, papás, Isa, Xavi, David y Adriana, Esther M., y la gente que sabe lo que es esto ó me conocen y saben que realmente no puedo ser partícipe de un trocito de sus vidas y me entienden sin nada más a cambio que la comprensión y la amistad.

